En un contexto de creciente tensión en Irán, los niños que asistían a la escuela japonesa de Teherán participaron ayer en una ceremonia de graduación en Tokio, tras su regreso a Japón.
La escuela japonesa en la capital iraní, Teherán, ha repatriado a todos sus estudiantes y personal docente. La institución celebró una ceremonia de graduación el 15 de marzo en Tokio.
El evento contó con la presencia de aproximadamente 50 personas, incluyendo estudiantes, padres, personal docente y exalumnos. Empleados de la embajada japonesa en Irán también participaron en la ceremonia de forma virtual.
El director, Takashi Nishida, entregó los certificados de graduación a los alumnos de sexto grado de primaria, animándolos a aprovechar las oportunidades futuras y a convertirse en personas que puedan apoyar a los demás. “El escenario para su actividad está por venir, así que les pido que brillen allí”, declaró Nishida, instándolos a “crecer para ser personas que puedan apoyar a otros en el futuro”.
Posteriormente, los estudiantes compartieron recuerdos y agradecimientos, tras lo cual un graduado expresó su compromiso de continuar esforzándose en la escuela secundaria, sin olvidar la gratitud por lo aprendido y el apoyo recibido en la escuela japonesa.
La ceremonia concluyó con todos los asistentes cantando el himno escolar, despidiéndose con pesar.
Según la escuela, los niños que regresaron a Japón están asistiendo a las escuelas más cercanas a sus nuevos hogares. De cara al próximo año académico, y ante la inminente suspensión de actividades de la escuela japonesa de Teherán, el director Nishida enfatizó que “los niños son las víctimas de una guerra que nadie desea” y que se dará prioridad a su bienestar emocional.
