Un nuevo estudio liderado por investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad Case Western Reserve ha revelado que los suplementos populares de vitamina B3, como el nicotinamida mononucleótido (NMN), nicotinamida ribósido (NR) y nicotinamida (NAM), podrían estar interfiriendo con el tratamiento del cáncer de páncreas.
Según la investigación, publicada en la revista Cancer Letters, estos suplementos, que muchos toman para aumentar la energía o retrasar el envejecimiento, pueden proteger a las células cancerosas de los efectos de la quimioterapia.
En experimentos de laboratorio y modelos en ratones, se observó que el NMN, en particular, protege a las células del cáncer de páncreas frente a tres fármacos quimioterapéuticos estándar: oxaliplatino, 5-fluorouracilo y gemcitabina.
Los investigadores explican que los suplementos interfieren con el tratamiento de tres maneras clave: aumentan la energía de las células cancerosas, hacen que los tumores sean más fuertes y más resistentes.
El NAD+, una molécula necesaria para el funcionamiento celular, es el objetivo de estos suplementos. Aunque en personas sanas puede ofrecer beneficios, las células cancerosas aprovechan ese mismo impulso para reparar el daño causado por la quimioterapia y evitar la muerte celular.
Los autores advierten que, aunque se necesitan más estudios en humanos, los resultados sugieren que los pacientes con cáncer deben consultar a su médico antes de tomar estos suplementos durante el tratamiento oncológico.
