En una entrevista exclusiva concedida al Guardian, el jefe de las Fuerzas Armadas noruegas, el general Eirik Kristoffersen, declaró que Oslo no descarta una posible acción rusa en el norte del país con el objetivo de proteger sus capacidades nucleares, concentradas en la península de Kola, cerca de la frontera. Explicó que, en caso de un conflicto con la OTAN en otros lugares, Moscú podría querer garantizar su capacidad de “segundo golpe”, protegiendo así sus submarinos estratégicos, misiles terrestres y aeronaves con capacidad nuclear.
Si bien no considera que el Kremlin tenga objetivos de conquista sobre Noruega similares a los que persigue en Ucrania, afirmó que un escenario de adquisición forzada no puede descartarse en la planificación militar. Añadió que, además del riesgo de una invasión tradicional, Noruega también se ha preparado para sabotajes y amenazas híbridas, incluido el bloqueo de las señales GPS en el Ártico.
Península de Kola y frontera septentrional
Kristoffersen subrayó que gran parte del arsenal nuclear ruso se encuentra en la península de Kola, un elemento clave de la disuasión estratégica de Moscú frente a Estados Unidos. Precisó que la planificación noruega en la región ártica septentrional tiene en cuenta esta variable, aunque las actividades rusas en la zona han sido hasta ahora menos agresivas que en el Báltico. Informó de que algunas violaciones del espacio aéreo se han atribuido a errores de cálculo y a la falta de experiencia de los pilotos, agravadas por el masivo bloqueo de las señales GPS, que también podría afectar a aeronaves rusas. También explicó que en los contactos directos con Moscú las respuestas han sido hasta ahora profesionales y predecibles.
Svalbard, tratado y cooperación limitada
En relación con el territorio de Svalbard, donde existe un asentamiento ruso y rige el tratado de 1920 que prohíbe la militarización, el general afirmó que Moscú está respetando formalmente los acuerdos. Rechazó las acusaciones rusas de una presunta militarización “oculta” por parte de Oslo, calificándolas de propaganda. Recordó que siguen activos los canales técnicos de cooperación, en particular para operaciones de búsqueda y rescate en el Mar de Barents y reuniones periódicas en la frontera entre representantes militares. Propuso el establecimiento de una línea directa entre las capitales para evitar escaladas debidas a malentendidos.
Afganistán, Trump y el nudo Groenlandia
Kristoffersen criticó además como “inaceptables” las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que los aliados no habrían luchado en primera línea en Afganistán, recordando a los soldados noruegos caídos y las misiones llevadas a cabo sobre el terreno. También calificó de “muy extrañas” las hipótesis sobre ambiciones militares rusas o chinas sobre Groenlandia, argumentando que la actividad rusa en el Ártico tiene como objetivo principal garantizar el acceso al Atlántico. Interpelado sobre una posible toma militar estadounidense de la isla, descartó la hipótesis como poco realista, pero advirtió de que ocupar un país es fácil al principio y difícil de sostener en el tiempo si la población no lo acepta. Sus palabras se produjeron mientras el presidente francés Emmanuel Macron invitaba a Europa a no ceder a presiones externas, hablando de un “momento Groenlandia” para el continente.
