Nueva York podría implementar pronto un impuesto a las ventas de alcohol para financiar el tratamiento de adicciones, según informó el Times Union, a medida que los legisladores vinculan la expansión del acceso a bebidas alcohólicas con el aumento de las necesidades de tratamiento.
La Senadora Estatal Nathalia Fernandez presentó proyectos de ley para añadir un impuesto del 5% sobre las ventas minoristas de alcohol y redirigir los ingresos fiscales existentes por opioides a un fondo específico para la prevención, el tratamiento y la recuperación del abuso de sustancias. Esta propuesta se produce en un momento en que Nueva York está flexibilizando las regulaciones sobre el alcohol y enfrenta incertidumbre en la financiación federal.
Los defensores del plan argumentan que éste estabilizaría los servicios y cubriría las lagunas que los impuestos al alcohol nunca han abordado. Los críticos advierten que el impuesto podría afectar desproporcionadamente a los residentes de bajos ingresos. Fernandez busca que estas medidas se incluyan en el presupuesto estatal, que vence el 1 de abril.
