La Fundación Helen Clark ha lanzado un llamado urgente a modificar las leyes de Nueva Zelanda para proteger mejor a las víctimas de violencia sexual y reducir los índices de agresión. Parte de esta iniciativa incluye la erradicación de la práctica de la prueba de virginidad.
Investigadores advierten que esta práctica, perjudicial para las mujeres, se está llevando a cabo en Nueva Zelanda. El reciente informe de la fundación, Addressing Sexual Violence in New Zealand, propone una serie de recomendaciones, entre las que se incluyen una definición más clara del consentimiento en la ley, la prohibición del abuso mediante deepfakes de contenido sexual explícito y la eliminación de las pruebas de virginidad.
Sophia Harré, investigadora, señaló que, si bien no se conoce la magnitud de esta práctica en el país, existe preocupación por su posible ocurrencia en algunas comunidades. “Hemos tenido casos en los que profesionales médicos han sido contactados para realizar el procedimiento y lo han rechazado. Hemos escuchado rumores de que podría estar ocurriendo por parte de familiares dentro de la comunidad”, explicó.
La prueba de virginidad consiste en una inspección física del himen, mientras que el control de la virginidad implica la verificación de la presencia de sangre después de las relaciones sexuales. Harré enfatizó que estas prácticas se basan en mitos erróneos sobre el himen y su supuesta capacidad para indicar la actividad sexual.
Según la investigadora, esta práctica puede tener consecuencias significativas en la vida de las mujeres, afectando su posición social, sus relaciones, su educación y sus oportunidades profesionales.
Actualmente, la prueba de virginidad no es ilegal en Nueva Zelanda, a pesar de que la ONU ha instado a los gobiernos a prohibirla y a llevar a cabo campañas de concienciación.
El informe de la fundación recomienda medidas alineadas con las recomendaciones de la ONU, incluyendo una mejor formación para profesionales médicos y legales, investigación para intervenciones lideradas por la comunidad y legislación para prohibir la prueba de virginidad.
Priyanca Radhakrishnan, del Partido Laborista, ha presentado un proyecto de ley para modificar la Ley de Delitos Penales y criminalizar la prueba de virginidad. El proyecto de ley, denominado Crimes (Virginity Testing Practices) Amendment Bill, busca proteger a las mujeres y niñas vulnerables introduciendo nuevos delitos relacionados con esta práctica y la himenoplastia.
Harré expresó el apoyo de la fundación al proyecto de ley, siempre y cuando se realice una educación y consulta adecuadas con las comunidades que puedan practicar la prueba de virginidad. “Existe el riesgo de que, si se toman medidas legislativas drásticas sin una consulta adecuada, la práctica se vea obligada a pasar a la clandestinidad”, advirtió.
Kathy Lowe, especialista clínica en violencia familiar en Auckland, quien fue entrevistada para el informe de la fundación, lleva 30 años educando a profesionales médicos y a la comunidad sobre la prueba de virginidad. “Para mí, no es un problema de mujeres, sino un problema de derechos humanos que afecta a hombres y mujeres. Es absurdo pensar que se le exigiría a un hombre demostrar su virginidad antes del matrimonio”, afirmó.
Lowe enfatizó que no es posible determinar si una persona ha tenido relaciones sexuales examinando el himen. “La creencia común es que el himen se rompe en la primera relación sexual, pero esto no es cierto. El himen es un tejido elástico con un orificio en el centro, presente desde el nacimiento”, explicó.
Debido a la falta de datos y al carácter tabú del tema en muchas comunidades, Lowe reconoció que no se sabe con certeza qué culturas practican esta costumbre en Nueva Zelanda. Sin embargo, señaló que en su experiencia, todas las culturas del país tienen mitos relacionados con la virginidad.
Lowe también mencionó que no está claro si la práctica de la himenoplastia, un procedimiento quirúrgico para reconstruir el himen, todavía se realiza, aunque el último caso que conoció fue en 2013. “En este procedimiento, se suturan los bordes del orificio del himen para asegurar el sangrado durante la relación sexual, con la falsa creencia de restaurar la virginidad”, concluyó.
