A partir de mediados de 2026, los nuevos vehículos deberán incorporar una luz de freno adicional diseñada para alertar de manera más efectiva sobre situaciones de peligro. La nueva normativa busca anticipar a otros conductores y reducir el riesgo de colisiones traseras.
Hasta la fecha, las luces de freno se activaban simplemente al disminuir la velocidad. Sin embargo, las nuevas regulaciones de la Unión Europea introducirán una luz de freno de emergencia adaptativa que se encenderá durante frenadas bruscas, generalmente a velocidades superiores a 50 km/h. Esta luz parpadeará varias veces por segundo para indicar una desaceleración repentina. Si el vehículo se detiene después de esta frenada, las luces de emergencia se activarán automáticamente, manteniendo la luz de freno encendida. Se espera que esta señalización visual, especialmente en autopistas y vías rápidas, contribuya a prevenir accidentes.
La nueva regulación se aplicará exclusivamente a los vehículos ligeros y vehículos comerciales ligeros nuevos que sean aprobados a partir del 7 de julio de 2026. Los vehículos existentes no estarán sujetos a ninguna obligación de actualización o adaptación con este sistema. Esta medida forma parte de un conjunto más amplio de iniciativas de la Unión Europea destinadas a mejorar la seguridad vial.
