A medida que la atención oncológica se vuelve más personalizada, la nutrición debe seguir el mismo camino. El mensaje de la Dra. Veena V es claro: evite las reglas alimentarias basadas en el miedo, nutra adecuadamente el cuerpo y confíe en la evidencia en lugar de las tendencias, porque la fuerza, no la restricción, apoya la recuperación.
Desde eliminar el azúcar hasta sobrevivir con alimentos crudos, los pacientes con cáncer a menudo se ven bombardeados con consejos dietéticos que prometen milagros pero generan confusión. En una interacción exclusiva, la Dra. Veena V, Dietista Clínica Jefe y Jefa del Departamento de Nutrición Clínica y Dietética del Hospital Aster Whitefield en Bengaluru, aclara la situación.
Con la claridad que brinda la experiencia clínica y la ciencia basada en la evidencia, explica por qué las dietas restrictivas pueden ser peligrosas, por qué mantener el peso es tan importante como la quimioterapia y qué es lo que realmente hace la nutrición durante el tratamiento del cáncer.
“No existe un alimento que pueda curar el cáncer o hacerlo crecer”, afirma. “Pero mantener una buena nutrición es absolutamente crítico para ayudar a los pacientes a tolerar el tratamiento, sanar mejor y vivir con una mejor calidad de vida”.
Como periodista que ha cubierto temas de salud durante más de dos décadas, he visto cómo los mitos alimentarios se propagan más rápido de lo que los ensayos clínicos pueden desmentirlos. El atractivo es comprensible, controlar la dieta se siente empoderador durante la enfermedad. Pero, como explica la Dra. Veena V, la biología no funciona en términos absolutos. El metabolismo del cáncer es complejo, y reducirlo a un solo nutriente simplifica en exceso una enfermedad grave.
LA PÉRDIDA DE PESO NO ES “NORMAL”, ES UNA SEÑAL DE ALERTA
Uno de los aspectos más descuidados de la atención oncológica es la pérdida de peso involuntaria. Según la Dra. Veena V, no solo es común, sino que también es clínicamente significativa.
“Muchos pacientes con cáncer experimentan pérdida de peso o una capacidad reducida para comer, y esto puede afectar directamente la respuesta al tratamiento y la recuperación”, explica. “Por eso, la intervención nutricional debe comenzar al inicio del tratamiento, no como una ocurrencia tardía”.
La investigación demuestra constantemente que la desnutrición puede aumentar la toxicidad del tratamiento, retrasar la curación y reducir los resultados de supervivencia. La planificación nutricional proactiva ayuda a preservar la masa muscular, la inmunidad y la fuerza funcional, factores que determinan si un paciente puede continuar la terapia sin interrupciones.
EL MITO DEL AZÚCAR: POR QUÉ ELIMINAR LOS DULCES NO “HAMBRE” AL CÁNCER
Pocos mitos son tan extendidos o dañinos como la idea de que el azúcar “alimenta” al cáncer.
“Sí, las células cancerosas utilizan glucosa”, aclara la Dra. Veena V. “Pero también lo hacen todas las células sanas de su cuerpo. Evitar el azúcar no curará el cáncer, ni comer azúcar lo empeorará repentinamente”.
Advierte que la restricción dietética extrema puede ser contraproducente.
“Las dietas muy bajas en calorías o desequilibradas, especialmente por debajo de las 800 calorías, pueden debilitar a los pacientes y complicar su respuesta al tratamiento”.
Lo que importa, enfatiza, es una ingesta calórica general adecuada, un peso estable y una salud metabólica, no la eliminación de alimentos basada en el miedo.
