Los municipios belgas se enfrentan a costos significativos debido a la mala ejecución de las obras de servicios públicos, alcanzando los 150 millones de euros anuales. Esta situación, agravada por la rápida expansión de infraestructuras como la fibra óptica, las redes eléctricas y el suministro de agua potable, genera inseguridad, ineficiencia y molestias a los ciudadanos.
Según la Asociación de Municipios de Flandes (VVSG), los problemas radican frecuentemente en el deficiente restablecimiento de aceras y del dominio público tras la finalización de los trabajos, lo que conlleva gastos adicionales para las administraciones locales en renovaciones prematuras.
La VVSG destaca la importancia de mantener y fortalecer el marco de acuerdos existente, conocido como “código nuts” (Código para infraestructuras y obras de servicios públicos a lo largo de carreteras municipales), que se creó en colaboración con los municipios y las empresas de servicios públicos para mejorar la coordinación, limitar las molestias, optimizar la comunicación y garantizar una correcta restauración. La organización aboga por una mejor aplicación de este código y se ofrece a colaborar con el Parlamento flamenco para mejorar su seguimiento y cumplimiento.
Los municipios reconocen la necesidad de invertir en infraestructuras de servicios públicos, pero insisten en que las obras deben realizarse de manera segura y eficiente para minimizar el impacto en los residentes y evitar costos adicionales derivados de reparaciones deficientes.
