En la sociedad coreana, adquirir una vivienda propia sin la ayuda económica inicial de los padres resulta prácticamente imposible, como intentar alcanzar una estrella en el cielo. La titularidad de la vivienda y el tamaño de la deuda hipotecaria que se puede asumir determinan, de manera decisiva, el rumbo de la vida de las personas, hasta el punto de que afirmar lo contrario sería una exageración. Personas que han compartido la misma institución educativa y han mantenido relaciones cercanas suelen percibir, con el paso del tiempo, una brecha cada vez más evidente en su patrimonio, lo que genera sentimientos de frustración y resignación. Al enterarse de que un amigo ha comprado una casa en Seúl, surge casi de forma instintiva la pregunta: «¿Le ayudaron sus padres?». Lo que se recibe de la generación parental se ha convertido en un factor determinante para definir la trayectoria individual, dando lugar a lo que se denomina «sociedad de herencia» (inheritocracia), un fenómeno que no es exclusivo de Corea, sino que se manifiesta en diversos contextos globales vinculados a las dinámicas económicas actuales.
Obtén una vivienda propia sin ayuda parental: el desafío en Corea y el impacto de la deuda hipotecaria en tu futuro
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