Investigadores de la Universidad Brown han descubierto que ciertas áreas del cerebro muestran mayor actividad en personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) durante tareas que requieren un esfuerzo cognitivo significativo. Los hallazgos, publicados en la revista Imaging Neuroscience, podrían abrir nuevas vías para el tratamiento y la evaluación de este trastorno.
El estudio fue realizado en el laboratorio de Theresa Desrochers, profesora asociada de ciencias del cerebro y de psiquiatría y comportamiento humano en el Carney Institute for Brain Science de la Universidad Brown. La Dra. Desrochers se especializa en el estudio del comportamiento secuencial abstracto, es decir, aquellas acciones que siguen una secuencia general, aunque los pasos individuales puedan variar, como por ejemplo, vestirse por la mañana.
El equipo de investigación examinó la posible relación entre el procesamiento de secuencias y el TOC, un trastorno psiquiátrico común caracterizado por pensamientos repetitivos y compulsiones que causan malestar a quienes lo padecen. Según Hannah Doyle, autora principal del estudio y asociada postdoctoral en el laboratorio de Desrochers, “Comenzamos a investigar el TOC porque los síntomas sugieren que los pacientes pierden la noción o se bloquean al realizar secuencias”.
Durante el estudio, se pidió a los participantes que realizaran una tarea cognitiva secuencial mientras se sometían a una resonancia magnética funcional (RMf). Consistía en nombrar el color o la forma de un objeto en un orden específico. Los resultados mostraron que, aunque las personas con TOC eran capaces de completar la secuencia tan bien como el grupo de control (personas sin diagnóstico de TOC), las imágenes de RMf revelaron diferencias en las áreas cerebrales relacionadas con el control motor y cognitivo, la memoria de trabajo y el reconocimiento de objetos.
“Su comportamiento era similar, pero el cerebro de los participantes con TOC reclutaba más regiones cerebrales que el del grupo de control”, explicó Doyle. Algunas de estas regiones no se habían asociado previamente con el TOC, incluyendo el giro temporal medio – involucrado en la memoria de trabajo, la recuperación de la memoria semántica y el procesamiento del lenguaje – y una zona que abarca parte del giro occipital y la unión temporo-occipital, relacionada con el procesamiento de estímulos visuales de bajo nivel y el reconocimiento de objetos.
Nicole McLaughlin, coautora del estudio, profesora asociada de psiquiatría y comportamiento humano en Brown y neuropsicóloga en el Butler Hospital, señaló que estos hallazgos podrían conducir a nuevos objetivos terapéuticos para el TOC, especialmente en el contexto de la estimulación magnética transcraneal (EMT). La EMT, una terapia que utiliza pulsos magnéticos para estimular las regiones cerebrales implicadas en los trastornos psiquiátricos, fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) como tratamiento para el TOC en 2018, y estudios han demostrado que mejora los síntomas en aproximadamente el 30-40% de los pacientes.
