Ucrania ha intensificado sus operaciones contra objetivos estratégicos en territorio ruso, priorizando el despliegue de drones y sistemas robóticos. El presidente Volodímir Zelenski defendió estas acciones, describiéndolas como «sanciones de larga distancia», incluso en el contexto de un cese al fuego.
Ofensivas contra infraestructuras y flota naval
La estrategia ucraniana ha incluido ataques dirigidos a puertos rusos y a diversos petroleros pertenecientes a la denominada «flota en la sombra». Asimismo, se ha manifestado la intención de incrementar la frecuencia de estas agresiones, apoyándose especialmente en el uso de robots y drones.

Impacto ambiental en la ciudad de Tuapse
Estas operaciones han provocado graves consecuencias ecológicas, destacando un desastre ambiental en la ciudad rusa de Tuapse tras los ataques contra refinerías. Los informes señalan la presencia de humo, petróleo y una «lluvia negra» en la zona. A pesar de estas alertas sobre la contaminación, el gobierno ruso ha minimizado la gravedad de la situación.
