El oeste de Estados Unidos ha perdido casi 300 glaciares desde la década de 1960 debido al calentamiento global impulsado por los combustibles fósiles, según un nuevo estudio que advierte sobre una aceleración en el deshielo y riesgos inminentes para los recursos hídricos.
A mitad del siglo pasado, los picos montañosos de la región albergaban más de 1.450 de estas masas perennes de hielo, nieve y roca que se desplazan lentamente por su propio peso. Hoy en día, la superficie total se ha reducido en un tercio, con aproximadamente 300 glaciares que han desaparecido por completo al achicarse hasta alcanzar las dimensiones equivalentes a dos campos de fútbol y perder toda capacidad de movimiento.
El retroceso acelerado
El investigador principal del estudio, el geógrafo de Portland State University Andrew Fountain, admitió la magnitud del retroceso al analizar los datos.
Cuando me di cuenta de esto, fue como: ‘Vaya, es mucho más de lo que pensaba’.
Andrew Fountain, geógrafo y autor principal del estudio en Portland State University
El trabajo detalla que los glaciares más grandes que perduran en el país se localizan en Alaska, pero este inventario se centró en los hielos de los 48 estados contiguos, aquellos que se encuentran más próximos a las poblaciones humanas.
El impacto del cambio climático en el suministro de agua y los ecosistemas alpinos
La desaparición progresiva de estas reservas no solo altera el paisaje alpino, sino que amenaza el abastecimiento de agua para la agricultura, los ecosistemas locales y la generación de energía hidroeléctrica. Fountain explicó que el desequilibrio actual responde a un doble factor estival e invernal que debilita las masas heladas.
En el verano se derriten más porque hace más calor y en invierno reciben lluvia en lugar de nieve, lo cual no los nutre. Es un golpe doble. No hay buenas noticias en esto.
Andrew Fountain, geógrafo en Portland State University
El especialista advirtió que la pérdida de glaciares constituye también una señal tangible de la reducción de la capa de nieve acumulada en las montañas, fuente primordial del agua potable en la región y un factor determinante ante las crisis de sequía.
Impacto global
Eric Rignot, coautor de un estudio sobre la pérdida de hielo en los polos, señaló que las personas han estado sorprendidas por las inundaciones en el sur de California, pero que se ha advertido sobre esto por 40 años. A nivel global, el calentamiento de los hielos polares mantiene una tendencia crítica de aumento en el nivel del mar, con una pérdida acumulada de 12,5 billones de toneladas de hielo en Groenlandia y la Antártida desde 1979.

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