El 30% de la población en Austria sufre de ojo seco, un problema que se agrava con el aumento del tiempo frente a las pantallas. Según datos del 23 de marzo de 2026, un tercio de los afectados requieren medicación con corticosteroides o antiinflamatorios, cubiertos por la seguridad social, mientras que las gotas lubricantes generalmente no están incluidas en los reembolsos.
Las gotas de alta calidad pueden superar los 30 euros por frasco, lo que representa un gasto significativo para los pacientes que necesitan usarlas diariamente. La Caja de Salud Austriaca solo cubre las gotas convencionales en casos excepcionales, cuando se han agotado otras opciones terapéuticas listadas en su código de reembolso, como los medicamentos mencionados anteriormente.
Esta política genera controversia entre pacientes y farmacéuticos, quienes reconocen la eficacia de las gotas para aliviar la irritación y el picazón ocular. El oftalmólogo Yosuf El-Shabrawi señala que el ojo seco es un problema creciente, especialmente entre las mujeres, debido a la influencia hormonal en la secreción lagrimal.
El impacto del tiempo frente a las pantallas
El especialista destaca que las gotas ayudan a humedecer la córnea, pero una alternativa más económica es aplicar compresas calientes, ya que estimulan las glándulas responsables de la lubricación ocular. “El calor facilita la fluidez de las secreciones aceitosas y proteicas, permitiendo que hidraten el ojo de manera efectiva”, explica El-Shabrawi.
Compresas calientes: una solución a largo plazo
Sin embargo, el médico subraya que la aplicación de compresas calientes debe ser constante para obtener resultados. La Caja de Salud Austriaca indica que las gotas clasificadas como productos médicos no son reembolsables, mientras que aquellas consideradas medicamentos sí lo son. La clasificación final recae en la Agencia Federal de Seguridad y Salud de Austria.
