Un reciente aumento de casos de gripe ha puesto de manifiesto las lecciones no aprendidas de la pandemia de COVID-19, según expertos en salud pública. La temporada de gripe de este año ha comenzado antes de lo habitual y con una mayor intensidad, lo que ha ejercido presión sobre los sistemas de salud y ha resaltado la importancia de medidas preventivas que se demostraron efectivas durante la pandemia.
Entre las lecciones clave que parecen haberse olvidado se encuentran la importancia de la ventilación en interiores, el uso de mascarillas en espacios públicos y la promoción de bajas por enfermedad para evitar la propagación de virus respiratorios. Aunque las tasas de vacunación contra la gripe son relativamente estables, la adopción de otras medidas de protección ha disminuido significativamente.
Los expertos señalan que la fatiga pandémica y el deseo de volver a la normalidad han contribuido a la relajación de estas prácticas. Sin embargo, advierten que la gripe y otros virus respiratorios siguen siendo una amenaza para la salud pública, especialmente para los grupos vulnerables como los ancianos, los niños pequeños y las personas con afecciones médicas preexistentes.
La situación actual subraya la necesidad de una mayor inversión en infraestructura de salud pública y en campañas de educación para promover comportamientos saludables y fomentar la preparación ante futuras pandemias. También se destaca la importancia de una respuesta coordinada entre los diferentes niveles de gobierno y los proveedores de atención médica.
