El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas condenó hoy con firmeza los ataques iraníes contra países de la región, instando a Irán a proporcionar una compensación completa e inmediata a todas las víctimas de estos ataques.
La resolución de condena, presentada por los grupos del Golfo y árabe en el Consejo de Derechos Humanos, fue adoptada en una sesión de emergencia celebrada hoy en Ginebra a petición de los países del Golfo y Jordania, en relación con “las implicaciones para los derechos humanos de los ataques injustificados lanzados por Irán contra varios países de la región”.
La resolución reafirma que estos ataques, dirigidos a los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Bahrein, Omán, Qatar, Arabia Saudita y Jordania, constituyen una violación del derecho internacional y una grave amenaza para la paz y la seguridad internacionales, además de ser una violación de la soberanía y la integridad territorial de estos países.
Asimismo, la resolución reafirma el derecho inherente a la legítima defensa, individual o colectiva, en respuesta a los ataques armados ilegítimos perpetrados por Irán, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.
El Consejo expresó su indignación por los ataques deliberados e injustificados con misiles y drones que tienen como objetivo a civiles e infraestructura civil vital, y también manifestó su preocupación por los ataques a la infraestructura energética y sus consecuencias para el medio ambiente y los derechos humanos.
El Consejo instó a Irán a cumplir con el derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario y el derecho a los derechos humanos, y a cumplir plenamente con la resolución 2817 del Consejo de Seguridad de 2026. Al mismo tiempo, le exigió la suspensión inmediata e incondicional de todos los ataques y amenazas, y garantizar la protección de los civiles y la infraestructura civil.
El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas expresó su preocupación por las implicaciones de la escalada militar en la navegación internacional, especialmente en el Estrecho de Ormuz, y su impacto en el comercio mundial, la seguridad energética y las cadenas de suministro, enfatizando la importancia de mantener la libertad de navegación de acuerdo con el derecho internacional.
El Consejo también reafirmó su intención de seguir de cerca este asunto, instando al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos a presentar un informe oral al Consejo sobre la evolución de la situación y sus repercusiones en los derechos humanos durante la próxima sesión.
