Un microchip capaz de transformar los pensamientos en texto podría permitir a personas con parálisis comunicarse con otros. Hasta ahora, los investigadores asumían que los pensamientos involuntarios permanecerían ocultos, pero un estudio reciente desafía esta idea.
Para aquellos que han perdido la capacidad de hablar debido a un accidente cerebrovascular o una parálisis, una interfaz cerebro-computadora (ICC) puede ser de gran ayuda. Estas interfaces conectan directamente el cerebro con dispositivos tecnológicos que leen las señales cerebrales y las traducen en comandos, permitiendo controlar ordenadores o prótesis, e incluso decodificar pensamientos y convertirlos en texto.
Tradicionalmente, se creía que las ICC debían distinguir entre pensamientos formulados conscientemente y la llamada “lengua interior” – aquellos pensamientos que surgen al escuchar o leer en silencio. Se consideraba que las ICC solo podían decodificar contenidos ya estructurados en frases y pensados de forma consciente.
Sin embargo, un nuevo estudio pone en tela de juicio esta suposición. Los resultados sugieren que ambas formas de pensamiento se originan en el mismo espacio neuronal y que la lengua interior puede ser decodificada incluso cuando no se le pide al participante que piense internamente.
Científicos de la Universidad de Stanford en Estados Unidos lograron decodificar pensamientos involuntarios de cuatro participantes con una precisión del 74%. Los hallazgos de la investigación fueron publicados en la revista especializada Cell. Para ello, los científicos implantaron un microchip en el centro del lenguaje del cerebro durante una intervención quirúrgica. El implante registra la actividad de las células nerviosas individuales y envía impulsos eléctricos, permitiendo por primera vez la decodificación de pensamientos no intencionados.
“La lengua interior no es más que pensamiento. Tanto si digo algo en voz alta como si solo lo pienso, todo se codifica en el cerebro. Nuestros colegas estadounidenses han descifrado este código”, afirma Christoph Kleinschnitz en declaraciones a “Bild”. Es director de la Clínica de Neurología del Hospital Universitario de Essen.
El neurólogo asegura que la preocupación de los investigadores sobre la posible intrusión involuntaria en pensamientos privados es infundada. “Se incorporó una función de seguridad que permitía a los participantes detener la lectura en cualquier momento”, explica Kleinschnitz.
Por el momento, la “lectura de la mente” solo es posible con la ayuda del chip. Si una persona desea mantener un pensamiento en privado, una palabra clave mental puede activar o desactivar el sistema. Este nuevo hallazgo alimenta la esperanza de que las personas afectadas puedan comunicarse en el futuro con menos esfuerzo.
