En Francia, existe un marco legal desde 2016 que permite a los ciudadanos organizar su patrimonio digital póstumo. La ley para una República Digital autoriza a los herederos a solicitar el acceso, la rectificación o la supresión de los datos de un fallecido. Grandes empresas tecnológicas ya ofrecen soluciones en este sentido: Facebook proporciona una cuenta conmemorativa, Google permite designar un contacto albacea y Microsoft incluso ofrece la opción de eliminación automática de la cuenta.
Sin embargo, OpenAI permanece en silencio ante esta problemática. Contactada por el medio estadounidense Ars Technica, la compañía no ofreció respuesta alguna. No existe una política oficial, ni un procedimiento para notificar un fallecimiento, ni un plazo de conservación de datos anunciado. Este mutismo revela una preocupante falta de consideración hacia los derechos de los usuarios europeos.
Esta actitud resulta aún más llamativa considerando que las condiciones de uso de OpenAI ya contemplan la conservación indefinida de las conversaciones eliminadas en caso de litigio judicial, tal y como demostró la demanda interpuesta por el New York Times en 2023.
