El analista Sebastian Mallby señala que el rápido avance de las empresas de inteligencia artificial contrasta con la trayectoria habitual de adopción de nuevas tecnologías, que suele extenderse por décadas.
Sin embargo, según Mallby, el problema actual no reside en la IA en sí, sino en OpenAI. La compañía, liderada por Sam Altman, está incurriendo en gastos significativos, al igual que otros gigantes tecnológicos como Google, Meta y Microsoft, pero sin la capacidad de generar ingresos comparables a través de actividades complementarias, como sí lo hacen las GAFAM.
Mallby advierte sobre la limitada flexibilidad financiera de OpenAI. “Incluso si OpenAI reconsidera algunas de sus promesas y financia otras gracias a la sobrevaloración de sus acciones, la empresa aún debe encontrar sumas colosales de dinero”, afirma. Su pronóstico es que OpenAI podría terminar en bancarrota y, eventualmente, ser adquirida por Microsoft, Amazon u otro gigante con una sólida posición de liquidez.
¿Es este el futuro que le espera a OpenAI?
