La transición a Zuffa no borra la reputación de Opetaia, pero sí modifica su camino a seguir.
Dentro de esta nueva estructura, Opetaia se mantiene como el principal nombre en la división cruiserweight. Tendrá la oportunidad de encabezar carteleras, enfrentarse a oponentes de alto nivel y ser presentado como el mejor de la división. Sin embargo, no podrá perseguir la unificación de títulos que ha mencionado en repetidas ocasiones, ya que la promoción no reconoce esa posibilidad.
Para Zuffa, el valor es evidente. Un campeón invicto en su mejor momento otorga a la compañía una legitimidad instantánea, permitiéndole lanzar una categoría de peso ya definida por una figura clara, en lugar de tener que construir credibilidad desde cero.
El intercambio para Opetaia es más limitado. Obtiene estabilidad, visibilidad y un promotor con los recursos para mantenerlo activo y en el centro de atención. A cambio, el rango de títulos que puede perseguir se reduce a aquellos que Zuffa decida reconocer.
A pesar de esto, seguirán habiendo combates significativos y oportunidades para demostrar su habilidad y dominio. Lo que ha cambiado es la forma en que se medirá su éxito.
Opetaia aún puede demostrar que es el mejor cruiserweight del mundo. Ahora será evaluado dentro de un sistema que utiliza diferentes criterios, y esa distinción acompañará cada uno de sus resultados.
