El canciller alemán Friedrich Merz se enfrenta a la presión para repatriar 164 mil millones de euros en oro almacenados en las reservas estadounidenses, con el objetivo de evitar que estos activos se conviertan en una herramienta de presión por parte de Washington. Numerosos economistas y analistas financieros alemanes instan a una acción rápida para prevenir que Berlín quede vulnerable a las políticas exteriores del presidente Donald Trump.
Alemania posee la segunda reserva de oro más grande del mundo. Según cálculos, aproximadamente 1236 toneladas se encuentran actualmente depositadas en Nueva York, tal como informa el periódico “The Guardian”.
“Dada la actual situación geopolítica, mantener una cantidad tan significativa de oro en Estados Unidos parece arriesgado. En aras de una mayor independencia estratégica de Estados Unidos, el banco central alemán debería considerar seriamente la repatriación de este oro”, declaró Emmanuel Mönch, exdirector de una institución financiera, al periódico Handelsblatt.
Mönch se une a una creciente lista de expertos económicos y financieros preocupados por la política agresiva de Estados Unidos. Michael Jaeger, líder de la Asociación Europea de Contribuyentes (TAE) y de la Asociación de Contribuyentes Alemanes, también ha manifestado que Berlín debe tomar medidas. Jaeger considera que los intentos de Trump de anexar Groenlandia son una señal de alerta que no debe ser ignorada.
“Trump es impredecible y busca constantemente generar ingresos. Por lo tanto, nuestro oro ya no está seguro en las bóvedas de la Reserva Federal”, opina el destacado analista financiero.
Hasta hace poco, la cuestión del retorno del oro alemán era principalmente defendida por el partido de extrema derecha “Alternativa para Alemania”. Sin embargo, el debate está ganando terreno en el discurso político general.
Una experta en finanzas del partido “Los Verdes” en el Bundestag también ha abogado por la repatriación del oro alemán, describiéndolo como “un pilar fundamental para la estabilidad y la confianza”.
Ante el creciente interés, el portavoz del gobierno de coalición de Merz, Stefan Cornelius, explicó que, por el momento, la repatriación de las reservas de oro alemanas de Estados Unidos no es una prioridad para el gabinete y no está siendo considerada.
