El oro abrió al alza en la jornada, alcanzando los $5196 en un rápido repunte inicial. Sin embargo, este impulso duró apenas un minuto, y desde entonces ha experimentado una caída constante, situándose ahora en $5066, lo que representa un descenso del 2%. La plata también ha bajado un 3%.
La semana pasada, el oro cerró con pérdidas generales, aunque registró repuntes durante las horas de negociación asiáticas cada día.
Gold in Asian hours last week
Esta tendencia parece haberse interrumpido, ya que se ha producido una suerte de venta generalizada, coincidiendo con un nuevo aumento en los precios del petróleo. El WTI ha subido $14.75, alcanzando los $107.41 por barril.
En última instancia, la inestabilidad en los mercados globales y la posible recesión provocada por los altos precios del petróleo podrían ser beneficiosos para el oro. Un aumento de la inflación también aumentaría su atractivo.
No obstante, a corto plazo, la turbulencia en los mercados suele llevar a los inversores a reducir riesgos, y el oro es un activo con una gran exposición y apalancamiento. La situación actual no es favorable, ya que los futuros de las bolsas estadounidenses caen un 1.6% y los de Japón un 3%.
En relación con el oro, existe un dicho relevante:
“Cuando la gente está preocupada por el futuro, compra oro. Cuando está preocupada por el presente, vende oro.”
Se observó un patrón similar en el punto álgido de la pandemia de Covid-19, cuando el oro experimentó una breve caída antes de iniciar la trayectoria ascendente que continúa hasta la fecha.
