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El oro confirma su papel como refugio seguro en un contexto de intensas turbulencias económicas y políticas a nivel global.
Tras un incremento impresionante de más del 70% en los últimos 12 meses y máximos históricos consecutivos, los principales bancos de inversión elevan aún más el listón para 2026, según informa la prensa griega.
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Goldman Sachs: Revisión al alza a 5.400 dólares la onza
Goldman Sachs ha revisado al alza sus previsiones sobre el precio del oro para finales de 2026, elevando el objetivo a 5.400 dólares la onza, frente a los 4.900 dólares anteriores.
Esta actualización, superior al 10%, se basa en la evaluación de que la demanda por parte de los inversores privados se mantendrá fuerte y “estable”, ya que está vinculada a riesgos macroeconómicos y fiscales a largo plazo, y no a eventos aislados.
Los analistas del banco señalan que las compras de los bancos centrales alcanzarán una media de 60 toneladas mensuales en 2026, mientras que las economías emergentes continúan diversificando estructuralmente sus reservas.
Los ETF occidentales de oro han ganado aproximadamente 500 toneladas desde principios de 2025, superando las estimaciones iniciales.
Los riesgos para la previsión son “significativamente al alza”, ya que la incertidumbre en torno a la política fiscal y monetaria a nivel internacional fomenta una mayor toma de posiciones.
En este mismo contexto, los ataques de Donald Trump a la Reserva Federal han sacudido la confianza en la independencia del banco central de EE. UU., consolidando el reajuste de capital hacia el oro.
UBS: Veremos el oro a 5.000 USD “en unos meses”
UBS es igualmente optimista, estimando que, a pesar del fuerte crecimiento, los precios aún tienen margen para subir. El grupo suizo prevé que el oro se acercará a los 5.000 dólares la onza en los próximos meses, basándose en la reaparición de las tensiones geopolíticas, especialmente en Oriente Medio y en torno a puntos clave del comercio mundial (como el Estrecho de Ormuz).
En un contexto de incertidumbre institucional y política en EE. UU., con frentes abiertos en torno a la política monetaria, las amenazas arancelarias y los acontecimientos políticos de cara a las competiciones electorales.
El hecho de que el oro actúe como un instrumento preferido para cubrir riesgos, en comparación con otras materias primas como el petróleo, sobre el cual el mercado es reacio a imponer una prima de riesgo significativa.
UBS también subraya que, a pesar de una cierta disminución de la inflación, las presiones siguen siendo lo suficientemente fuertes como para mantener los rendimientos reales en un nivel bajo, especialmente en un entorno de mayor relajación monetaria. Esto consolida el atractivo del oro, que no genera intereses, pero protege contra la inflación y el riesgo de contraparte.
Conclusión común
A pesar de las diferencias individuales en cuanto a los horizontes temporales, el mensaje transmitido por ambos bancos es claro: el oro sigue siendo una “apuesta” clave para 2026.
Dado que los bancos centrales, los inversores institucionales y privados continúan posicionándose y la incertidumbre global persiste, las previsiones de niveles de hasta 5.400 dólares indican que la subida podría aún no haber dicho su última palabra.
