La presencia de la oruga procesionaria representa un riesgo para la salud pública, especialmente para niños y mascotas, según la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA). Su director, Manuel García, advierte que los pelos de estos insectos pueden provocar reacciones alérgicas.
Desde ANECPLA recomiendan observar la procesión de las orugas desde una distancia segura para evitar cualquier contacto. También se alerta sobre el peligro de tocar los restos de orugas, conocidos como bolsones, que se encuentran en los pinos.
Además de la oruga procesionaria, la Región de Murcia está experimentando un aumento en la presencia del mosquito tigre, un insecto que puede transmitir enfermedades más graves. García señala que el cambio climático favorece la proliferación de estas y otras especies potencialmente peligrosas.
Información proporcionada por Ginés Bermejo.
