El fenómeno del «rostro Ozempic»: más allá de la pérdida de grasa
En los últimos años, medicamentos como Ozempic han ganado popularidad por su eficacia en el tratamiento de la diabetes tipo 2 y, más recientemente, como herramienta para la pérdida de peso. Sin embargo, su uso ha puesto de manifiesto un efecto secundario poco discutido: el llamado «rostro Ozempic», un aspecto demacrado o hundido que algunos usuarios experimentan tras una rápida reducción de peso.

Aunque el término hace referencia a este fármaco en particular, los expertos señalan que el problema no es exclusivo de Ozempic ni de los agonistas del receptor GLP-1 (como Wegovy o Mounjaro). En realidad, se trata de una consecuencia común de cualquier proceso de adelgazamiento acelerado, donde no solo se pierde grasa, sino también tejido magro, incluyendo músculo facial.
La pérdida de volumen en zonas como las mejillas, las sienes o alrededor de los ojos puede dar lugar a una apariencia envejecida o cansada. Esto ocurre porque, al reducirse la grasa subcutánea —que actúa como un «colchón» natural—, la piel pierde soporte y se afloja. Si además hay una disminución de la masa muscular, el efecto se acentúa.
Es importante destacar que este fenómeno no está relacionado con la seguridad del medicamento en sí, sino con la velocidad y la magnitud de la pérdida de peso. Cualquier método que provoque una reducción drástica de kilos en poco tiempo —ya sea mediante fármacos, dietas extremas o cirugía— puede tener efectos similares en la apariencia facial.
Los profesionales de la salud recomiendan abordar la pérdida de peso de manera gradual y supervisada, combinando el tratamiento farmacológico (cuando esté indicado) con hábitos como una alimentación equilibrada y ejercicio de fuerza, para preservar la masa muscular. En casos donde el cambio estético sea significativo, opciones como rellenos dérmicos o terapias de rejuvenecimiento facial podrían considerarse, siempre bajo evaluación médica.
Como señala el texto original, el «rostro Ozempic» no es un problema exclusivo de estos medicamentos, sino un recordatorio de que la pérdida de peso debe ser un proceso integral, que priorice la salud a largo plazo sobre resultados inmediatos.
