Para los pacientes con secuelas de COVID-19 (Post-COVID), cada visita al médico puede ser un esfuerzo considerable. Con el objetivo de facilitarles la atención médica, se están considerando opciones como la atención móvil.
Según la información disponible, la atención coordinada por un médico es fundamental para apoyar a los pacientes a lo largo de su tratamiento, incluyendo la derivación a especialistas y la participación de otros profesionales de la salud, incluso en ambulatorios especializados para casos graves.
Se distingue entre Long-COVID y Post-COVID según la duración de los síntomas. Long-COVID se refiere a síntomas que persisten más de cuatro semanas después de la infección inicial, mientras que Post-COVID se diagnostica en adultos con síntomas que duran más de doce semanas, o en niños y adolescentes después de ocho semanas.
Los síntomas más comunes incluyen fatiga, falta de aire al realizar esfuerzos, dolores de cabeza, dolores musculares y articulares, y trastornos del sueño. Estos síntomas a menudo presentan un patrón fluctuante.
Otras condiciones con síntomas similares son el síndrome post-vacunal y el síndrome de fatiga crónica/encefalomielitis miálgica (ME/CFS).
La primera consulta para los síntomas de Long/Post-COVID suele ser con el médico de cabecera, o con un especialista en pediatría en el caso de niños y adolescentes. Estos profesionales realizan un diagnóstico inicial estandarizado y coordinan, si es necesario, la participación de otros profesionales de la salud.
En algunos casos, se puede derivar a los pacientes a especialistas en pulmón o corazón, especialmente en hospitales universitarios que han establecido ambulatorios especializados para el Post-COVID. La rehabilitación, tanto ambulatoria como hospitalaria, puede ser beneficiosa, ofreciendo terapias respiratorias, fisioterapia, terapia ocupacional y apoyo psicológico.
Las asociaciones de autoayuda también son importantes para el apoyo mutuo entre los afectados por Long y Post-COVID.
