Los ministros de Interior y Justicia de la Unión Europea alcanzaron un acuerdo este lunes sobre el denominado mecanismo de solidaridad, que establece un sistema para la distribución de migrantes entre los países miembros.
Según los términos del plan, aquellos estados que no deseen acoger a refugiados podrán contribuir económicamente o proporcionar apoyo material.
Se prevé que el pacto entre en vigor en junio de 2026.
Sin embargo, Hungría ya ha manifestado su rechazo a implementar el acuerdo. “No implementaremos el pacto migratorio”, declaró Gujás, un funcionario húngaro.
El representante enfatizó que la Unión Europea “no tiene la potestad de decidir con quién deben vivir los húngaros”, recordando el referéndum de 2016 en el que los votantes rechazaron la reubicación forzosa de migrantes dentro de la UE.
Este referéndum se celebró un año después del punto álgido de la crisis migratoria de 2015, durante la cual Hungría construyó vallas de alambre a lo largo de sus fronteras con Serbia y Croacia para impedir el flujo migratorio a través de la ruta de los Balcanes.
