Papa y arzobispa de Canterbury hacen historia con encuentro y oración conjunta en el Vaticano
El papa León XIV y la arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, primera mujer en liderar la Iglesia de Inglaterra, protagonizaron este lunes un encuentro histórico en el Vaticano, marcado por la oración conjunta y el compromiso de continuar el diálogo entre ambas iglesias, a pesar de las profundas diferencias que las separan.
El encuentro, descrito como un gesto sin precedentes en años recientes, tuvo lugar en la Biblioteca Apostólica del Vaticano, donde ambos líderes religiosos se reunieron en privado antes de participar en una oración pública. La cita adquiere especial relevancia por el contexto de división dentro de la Comunión Anglicana, agravado por la elección de Mullally como arzobispa en marzo de 2026.
Un diálogo marcado por las diferencias
En sus declaraciones, el papa León XIV reconoció que las relaciones entre la Iglesia Católica y la Comunión Anglicana enfrentan «nuevos problemas» que se suman a «cuestiones históricamente divisivas». Sin embargo, subrayó que el diálogo debe continuar «sin importar lo intratables que parezcan» las diferencias.
La principal fuente de tensión entre ambas iglesias sigue siendo la ordenación de mujeres, un tema que la Iglesia Católica rechaza al reservar el sacerdocio exclusivamente para hombres. La designación de Mullally como arzobispa de Canterbury —el cargo más alto de la Iglesia de Inglaterra— ha profundizado estas divisiones, generando fracturas dentro de la propia Comunión Anglicana, que ya enfrentaba desacuerdos internos.
León XIV citó al papa Francisco al recordar que «sería un escándalo si, debido a nuestras divisiones, no cumpliéramos nuestra vocación común de dar a conocer a Cristo». En ese sentido, añadió: «También sería un escándalo si no continuáramos trabajando para superar nuestras diferencias».
Un cisma de casi cinco siglos
La separación entre la Iglesia de Inglaterra y la Iglesia Católica se remonta a 1534, cuando el rey Enrique VIII rompió con Roma tras negársele la anulación de su matrimonio con Catalina de Aragón. Aunque en la década de 1960 se inició un diálogo teológico formal entre ambas iglesias, los avances han sido limitados, especialmente en temas como la autoridad papal, la eucaristía y, más recientemente, la ordenación femenina.
El encuentro de este lunes, sin embargo, fue descrito como un paso simbólico hacia la reconciliación. Mullally, quien asumió el liderazgo de la Iglesia de Inglaterra el pasado 25 de marzo, se convirtió en la primera mujer en ocupar el cargo en los más de 500 años de historia de la institución. Su visita al Vaticano, aunque breve, fue interpretada como un gesto de apertura por parte de ambas partes.
Reacciones y próximos pasos
Aunque no se anunciaron acuerdos concretos, el Vaticano destacó que el encuentro reafirma el compromiso de ambas iglesias con el diálogo ecuménico. Fuentes cercanas a la reunión señalaron que, más allá de las diferencias teológicas, existe un interés común en abordar desafíos globales como la pobreza, la migración y la crisis climática.

La arzobispa Mullally, por su parte, agradeció la disposición del papa para mantener el diálogo y expresó su esperanza de que este tipo de encuentros contribuyan a «construir puentes» entre las dos tradiciones cristianas. «La unidad no significa uniformidad», declaró en una breve rueda de prensa tras la reunión, aunque evitó entrar en detalles sobre los temas más controvertidos.
Un futuro incierto
Analistas religiosos coinciden en que, aunque el encuentro representa un avance simbólico, las diferencias doctrinales entre ambas iglesias siguen siendo profundas. La ordenación de mujeres, en particular, sigue siendo un obstáculo insalvable para la Iglesia Católica, mientras que sectores conservadores dentro de la Comunión Anglicana han expresado su rechazo a la designación de Mullally.
No obstante, el gesto de este lunes podría sentar las bases para un diálogo más estructurado en el futuro. Como señaló el papa León XIV, «la historia nos enseña que la unidad no se construye de la noche a la mañana, pero cada paso cuenta».
Mientras tanto, la arzobispa Mullally continuará su agenda en Roma, donde está previsto que participe en otros encuentros interreligiosos antes de regresar al Reino Unido.
