Un nuevo estacionamiento ha sido construido en el dinámico distrito de Brunnshög, y ha sido bautizado como estacionamiento Niels Bohr. Su construcción ha incorporado hasta 57 palas de rotor provenientes de una granja eólica que ha sido desmantelada, Nørre Økse Sø, propiedad del consorcio energético Vattenfall.
Las palas no tienen una función estructural. Se han utilizado como una especie de muro cortina, es decir, paneles de fachada que cubren una parte significativa del edificio. El resultado no solo es ecológico, sino también visualmente atractivo, ya que la estructura llama la atención y se distingue claramente de los estacionamientos de múltiples niveles convencionales.
Un problema que el mundo tardó en abordar
Las palas de las turbinas eólicas representan uno de los mayores desafíos de reciclaje en el sector de las energías renovables. Están fabricadas con compuestos extremadamente duraderos, como fibra de vidrio y fibra de carbono, diseñados para resistir décadas de funcionamiento en condiciones climáticas extremas.
Su descomposición o procesamiento es costoso y tecnológicamente complejo. En muchos países, las palas viejas todavía terminan en vertederos, donde pueden permanecer durante cientos de años. Fue precisamente este hecho el que inspiró al arquitecto Jonas Lloyd, quien propuso tratarlas no como residuos, sino como materia prima.
Arquitectura que promueve la responsabilidad
En lugar de la eliminación tradicional, Lloyd y su equipo propusieron reutilizar las palas en un nuevo edificio. Así surgió un estacionamiento de cinco niveles que ofrece 365 plazas de aparcamiento, incluidas 40 estaciones para la carga de vehículos eléctricos.
El edificio también está equipado con paneles fotovoltaicos en el techo y un sistema de almacenamiento de energía que alimenta los cargadores durante la noche. La fachada se complementa con plantas amigables para los polinizadores, lo que aumenta aún más el valor ambiental del proyecto. Como señalan sus creadores, el objetivo no solo era reducir los residuos, sino también crear un símbolo que demuestre que el desarrollo sostenible puede ser visible y comprensible para todos.
Para Vattenfall, el proyecto en Lund es una prueba importante en la práctica. La empresa es uno de los mayores operadores de parques eólicos de Europa y gestiona más de 1400 turbinas en varios países. El consorcio ha declarado que para 2030 el 100 por ciento de sus palas se someterá a reciclaje, y el envío de las mismas a vertederos ha sido completamente prohibido.
Los elementos usados de las turbinas se procesan actualmente, entre otras cosas, para obtener materiales aislantes, marcos para paneles solares e incluso equipos deportivos. El estacionamiento en Lund demuestra, sin embargo, que también son posibles proyectos urbanos a gran escala con su participación. No todos los elementos proporcionados por Vattenfall han encontrado aún un uso, pero el administrador de estacionamientos en Lund no descarta que las palas restantes se utilicen en futuras inversiones. Además, se ha anunciado un concurso de ideas para su utilización, y la mejor propuesta será recompensada con un mes de estacionamiento gratuito.
