El Pentágono enfrenta crecientes acusaciones de ocultamiento tras revelarse que las bajas militares estadounidenses en la guerra de Irán han ascendido a 18 muertes y unos 430 heridos. La falta de conferencias de prensa oficiales y las restricciones de acceso a los medios han desatado una intensa polémica política en Washington.
Acusaciones de ocultamiento y silencio oficial en el Departamento de Defensa
El Pentágono ha sido duramente criticado por adoptar una postura calificada de vergonzosa en la gestión y difusión de la información sobre las bajas estadounidenses en el conflicto con Irán. Según declaraciones de Leon Panetta, ex secretario de defensa y ex director de la CIA, el departamento mantiene un esfuerzo deliberado para retener datos dirigidos a la opinión pública estadounidense ante el temor a repercusiones políticas de cara a las próximas elecciones de medio término.

La cúpula de defensa no ha celebrado ninguna conferencia de prensa en dos meses y medio, un vacío informativo que contrasta con la intensidad de los combates. Desde que se reanudaron los ataques aéreos tras el colapso del alto el fuego, las fuerzas estadounidenses y las milicias iraníes intercambian fuego a diario. Mientras el número de soldados muertos se elevó a 18, los reportes iniciales sobre los heridos sufrieron discrepancias y actualizaciones tardías en redes sociales, lo que intensificó los cuestionamientos sobre la transparencia institucional.
El impacto humano en Queens y las familias de los caídos
La realidad de los combates se resiente con dureza en las comunidades locales de Estados Unidos. La sargento Angel Rampersad, de 28 años y oriunda de Ozone Park, en Queens, figura entre las bajas tras un ataque con misiles perpetrado contra una base militar en Jordania, según confirmó el Ejército. Vecinos y allegados se han organizado para rendir homenaje a la militar izando banderas y manteniendo encendidas las luces de los porches en señal de duelo y solidaridad con sus seres queridos.
Nuestra querida sargento Angel Sarah Rampersad fue una gigante apacible, estuvo involucrada en su iglesia desde una edad temprana, tocando la batería y ganando cada carrera de velocidad entre sus pares. Defendió a quienes no podían luchar por sí mismos: una defensora, una amiga, amaba a su familia ferozmente y vivirá en los corazones de todos los que tocó. Carol Acevedo, madre de la sargento Angel Rampersad, a través de una amiga de la familia citada por ABC7 New York
Por su parte, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, señaló que las guerras en el extranjero se sienten profundamente en casa y que el sacrificio de los miembros del servicio no será olvidado en los cinco distritos de la ciudad.
Restricciones a la prensa y tensión interna en el Pentágono
La opacidad informativa se enmarca en un proceso de transformaciones y restricciones de acceso impuestas a los medios tradicionales dentro del edificio del Pentágono.

A las tensiones con los medios se suman disputas internas por filtraciones y declaraciones de personal civil. El Departamento de la Marina suspendió a un alto cargo, identificado como Brandon Newsom, tras la difusión de una grabación clandestina en la que criticaba duramente la estrategia en Oriente Medio y la gestión gubernamental.
Costes económicos y disputas con proveedores tecnológicos
El impacto del conflicto también se refleja en las finanzas del Estado y en la relación con contratistas de defensa. El Pentágono cifró recientemente el coste total de la campaña militar en 29.000 millones de dólares, lo que supone un incremento de 4.000 millones respecto a las estimaciones ofrecidas semanas atrás por el contralor interino Jules Hurst ante el Congreso.

Parallelamente, se han registrado fricciones comerciales con proveedores clave como SpaceX. Los ejecutivos de la compañía solicitaron al Pentágono duplicar las tarifas por el uso de los terminales satelitales Starlink empleados para guiar drones kamikazes en el teatro de operaciones, argumentando que el servicio requerido correspondía a un nivel superior de aviación. A pesar de las reticencias iniciales de los funcionarios de adquisiciones sobre los costes operativos de los vehículos aéreos no tripulados, el Pentágono terminó aceptando el incremento propuesto para mantener la operatividad de los equipos en combate.
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