En noviembre pasado, México experimentó una preocupante pérdida de más de 26 mil empresas formales en comparación con el año 2024, alcanzando un registro de 1 millón 076 mil 168 patrones ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Esta cifra representa el nivel más bajo desde el inicio de la pandemia de COVID-19.
Las empresas formales desempeñan un papel crucial en la economía nacional y en la capacidad del sector público para financiar servicios esenciales. No solo garantizan prestaciones laborales como acceso a la salud y vivienda para sus empleados, sino que también son el principal canal de recaudación del Impuesto al Valor Agregado (IVA), un impuesto que afecta a todos los ciudadanos, independientemente de su situación laboral.
Además, las contribuciones patronales de las empresas formales son fundamentales para el sostenimiento del sistema de pensiones y las Administradoras de Fondos para el Retiro (AFORES), recursos que se utilizan para el financiamiento público.
La disminución en el número de patrones registrada en noviembre, tradicionalmente el mes de mayor empleo formal, es especialmente alarmante. Sinaloa se destaca como el estado con la mayor pérdida de empresas, incluso superando a las entidades fronterizas afectadas por despidos y cierres en la industria manufacturera. Aunque se ha minimizado, la situación de inseguridad y los operativos contra el narcotráfico están impactando negativamente la economía local.
Perspectivas para 2026
Las proyecciones indican un año de crecimiento económico limitado, incertidumbre e inflación. La implementación de aranceles a las importaciones chinas, si bien busca proteger la industria nacional, podría generar un aumento temporal en los costos para los consumidores y afectar a las empresas que dependen de estos insumos. A largo plazo, esta estrategia podría ser beneficiosa si se acompaña de un impulso a la productividad y no solo del proteccionismo.
Ante esta reducción de empresas formales y niveles de desempleo relativamente bajos, se evidencia un aumento de la informalidad laboral. Esta situación se agrava en un contexto de déficit fiscal persistente y creciente endeudamiento público.
En conclusión, el cierre de empresas formales tiene un impacto directo en la población trabajadora. Es esencial implementar políticas públicas que fomenten la formalización y apoyen el crecimiento de las empresas, ya que son la base de nuestra sociedad y gobierno.
Artículo publicado el 4 de enero de 2026 en la edición 1197 del semanario Ríodoce.
