En varios países, las administraciones regionales disponen, desde principios de la década de 2000, de análisis precisos sobre contaminaciones masivas en torno a sitios de producción. Por ejemplo, en Flandes, documentos confirman la detección de niveles alarmantes de PFAS en el suelo y las aguas subterráneas desde 2001, inicialmente por la propia fábrica y posteriormente confirmados oficialmente por las autoridades en 2017. Sin embargo, la población de Zwijndrecht no fue informada hasta 2021, tras revelaciones periodísticas.
Las autoridades sabían, tenían los medios para proteger a la población, pero no hicieron nada.
Familias continúan viviendo, cultivando y bebiendo agua del grifo en zonas clasificadas como de alto riesgo, sin medidas preventivas inmediatas como la distribución de agua alternativa o prohibiciones de consumo local.
PFAS, nuestros venenos eternos, un documental que se puede descubrir este miércoles 11 de febrero a las 20:15 en RTBF La Une y en streaming en RTBF Auvio.
