Un reciente estudio ha revelado la presencia de sustancias químicas perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS), conocidas como «químicos para siempre», en aves marinas que habitan en las remotas aguas del Océano Austral. La investigación, publicada en Environmental Science & Technology, destaca la alarmante capacidad de estos contaminantes para llegar incluso a los ecosistemas más aislados del planeta.
Los científicos analizaron muestras de sangre y plumas de diversas especies de aves marinas, incluyendo albatros y petreles, recolectadas en la Isla Bird, Georgia del Sur. Los resultados mostraron que las aves contenían niveles significativos de PFAS, compuestos que no se degradan fácilmente en el medio ambiente y pueden acumularse en los organismos vivos.
Aunque la fuente exacta de estos químicos aún se está investigando, los investigadores sugieren que podrían provenir de diversas fuentes, incluyendo la escorrentía atmosférica y marina desde áreas industrializadas. Los PFAS se utilizan ampliamente en una variedad de productos de consumo, como utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos y espumas contra incendios.
La presencia de PFAS en aves marinas plantea preocupaciones sobre los posibles efectos en su salud y en la salud de todo el ecosistema marino. Estos químicos se han relacionado con problemas reproductivos, inmunológicos y de desarrollo en animales y humanos.
Este estudio subraya la necesidad de una mayor regulación y control de los PFAS para proteger la salud de los ecosistemas y la salud humana a nivel global. La persistencia y la capacidad de dispersión de estos «químicos para siempre» exigen una acción urgente para mitigar su impacto ambiental.
