Aún antes de su primer aliento, los bebés ya están expuestos a sustancias químicas peligrosas. Investigadores del Mount Sinai analizaron sangre del cordón umbilical y encontraron 42 compuestos químicos PFAS diferentes, la mayoría de los cuales no se detectan en las pruebas de detección estándar.
Estas sustancias químicas “para siempre” provienen de utensilios de cocina antiadherentes, envases de alimentos, telas resistentes a las manchas y cosméticos utilizados por la madre. Los PFAS no se descomponen, se acumulan en el organismo y atraviesan la placenta.
La exposición prenatal se ha relacionado con bajo peso al nacer, un sistema inmunológico debilitado y cambios en el desarrollo. La contaminación comienza antes de la vida misma.
Fuente: Icahn School of Medicine at Mount Sinai / Environmental Science & Technology (febrero de 2026)
