Mantener niveles estables de azúcar en la sangre es crucial para el manejo de la diabetes y para mejorar la energía y la claridad mental. Una estrategia útil para lograrlo es el conteo de carbohidratos, que implica consumir una cantidad definida de carbohidratos en cada comida o refrigerio. Un dietista o educador en diabetes puede ayudar a personalizar esta ingesta según las necesidades individuales, preferencias alimentarias y medicación.
Para construir hábitos alimenticios saludables, se recomienda limitar las bebidas azucaradas y optar por alternativas sin calorías y sin azúcar. Incluir al menos una porción de vegetales en el almuerzo y la cena diariamente también es beneficioso. Reducir las porciones habituales, compartir comidas en restaurantes o guardar la mitad para más tarde son estrategias prácticas. Es preferible elegir métodos de cocción como asar, hornear o cocinar al vapor en lugar de freír.
Las fuentes de proteínas magras, como pollo, pescado o lácteos bajos en grasa, son opciones más saludables que las carnes procesadas. Si se experimentan picos de azúcar en la sangre, llevar un registro de los alimentos y bebidas consumidos durante unos días puede ayudar a identificar patrones y motivar cambios. Enfocarse en la fibra y la proteína magra, mantener un plato colorido y beber agua son pilares fundamentales de una alimentación saludable.
Al elegir carnes magras, se recomienda optar por cortes sin piel, como pollo, pavo, pescado, mariscos, ternera, cerdo, cordero, cabra, búfalo o huevos. También son buenas opciones el tofu y el tempeh. En cuanto a los lácteos, se prefieren las opciones bajas en grasa y azúcar, como leche descremada, alternativas de leche sin azúcar, yogur griego, yogur islandés (skyr) o queso cottage.
