Al menos 15 ataques se han registrado desde principios de año en el golfo de Adén, el mar Arábigo y el océano Índico, según un análisis de la Agencia France-Presse basado en los informes del sistema de información de la Organización Marítima Internacional. Esta cifra supera con creces los registros anuales mantenidos desde 2013, cuando la región apenas contabilizaba un puñado de incidentes.
Secuestros de buques comerciales y el caso del petrolero Honour 25
Entre los incidentes más destacados figura la captura del petrolero Honour 25, un buque con bandera de conveniencia cargado con aproximadamente 18.000 barriles de petróleo. El ataque ocurrió el 21 de abril y fue perpetrado por cerca de 30 hombres armados con fusiles de asalto y lanzagranadas, quienes tomaron como rehenes a los 17 miembros de la tripulación y mantuvieron el control de la embarcación de 90 metros de eslora frente a la localidad de Eyl, en Puntlandia, tal como detalla el análisis difundido por Al-Monitor. El petrolero había intentado navegar hacia los Emiratos Árabes Unidos, pero tuvo que regresar hacia Mogadiscio a principios de abril tras no poder ingresar al estrecho de Ormuz.
La tripulación retenida incluye a personas procedentes de Pakistán, Indonesia, India, Sri Lanka y Myanmar, según la cadena británica. Mientras tanto, fuerzas navales de la Unión Europea informaron que sus activos de patrulla rodearon el barco, y la Fuerza de Policía Marítima de Puntlandia notificó la liberación previa de otro pesquero, el Alkhary 2, capturado el 20 de abril.
El impacto del conflicto de Ormuz y la retirada de patrullas navales
Especialistas e informes de seguridad apuntan a que la principal causa de este repunte radica en el desplazamiento de recursos navales internacionales. La Armada de la India, que desempeñó un papel determinante en la supresión de la piratería durante 2023 y 2024 mediante operaciones de rescate sin bajas civiles, se ha visto obligada a desplegar una parte significativa de sus buques de guerra hacia el norte para escoltar el tráfico de petroleros y asegurar las rutas energéticas que atraviesan el estrecho de Ormuz, por donde transita más de la mitad del petróleo crudo importado por Nueva Delhi.


A esta distorsión táctica se suma el desvío previo de buques de guerra antipiratería hacia el mar Rojo y el estrecho de Bab al-Mandeb para contrarrestar las acciones de los hutíes en Yemen. En mayo, el comandante de la Operación Atalanta de la Unión Europea advirtió que la crisis en Irán y el Golfo contribuía indirectamente al aumento del riesgo de piratería en el Cuerno de África al desviar la atención de la seguridad marítima regional.
Los analistas también señalan que el encarecimiento de los combustibles influye directamente en las preferencias de los grupos armados. Los precios del crudo Brent —el referéndum mundial del petróleo— han experimentado un incremento superior al 50 por ciento desde el inicio de las hostilidades, cotizando por encima de los 110 dólares por barril, lo que otorga un valor financiero superior a la carga transportada por petroleros como el Honour 25.
Tensiones políticas en Puntlandia y ataques aéreos en el litoral somalí
La situación en el mar se ve agravada por fricciones políticas en tierra firme. Recientes incidentes militares en la costa de Puntlandia han generado un enfrentamiento verbal entre las autoridades locales y el gobierno federal de Mogadiscio en torno a la presencia de Turquía.
El mismo responsable agregó que la carga incluía equipos satelitales destinados a una estación espacial que Ankara construye al norte de la capital, y alegó que Turquía fue responsable de un ataque con drones que mató a nueve hombres armados. Por su parte, el Ministerio de Defensa turco indicó que sus fuerzas proporcionan el apoyo necesario a las autoridades somalíes en el marco de sus acuerdos de seguridad vigentes.

Las autoridades de Puntlandia reaccionaron con dureza ante estas operaciones.
Yusuf añadió respecto a la intensidad de las acciones militares que llevar la situación a ese nivel la está agravando todavía más. Analistas citados por la cobertura internacional advierten que estas disputas políticas entre el gobierno central y la región semiautónoma de Puntlandia complican gravemente la coordinación necesaria para combatir a las redes de piratería que operan desde enclaves como Gara’ad y Hafun.
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