Google ha presentado oficialmente su nuevo smartphone de gama media, el Pixel 10a, con un precio de 499 dólares (aproximadamente 721.000 wones) y su disponibilidad en tiendas a partir del 5 de marzo, fecha en la que también comenzarán las reservas anticipadas.
El cambio más notable reside en el diseño. El módulo de la cámara ahora está completamente integrado en la parte trasera, creando una superficie totalmente plana que elimina cualquier balanceo al colocar el dispositivo sobre una mesa. Además, los biseles se han reducido en un 10%. Sin embargo, el hardware principal se mantiene prácticamente idéntico al del Pixel 9a. En lugar del Tensor G5 de la gama alta, el Pixel 10a incorpora el Tensor G4, y la configuración de cámaras – 48MP principal, 13MP ultra gran angular y 13MP frontal – no ha sufrido modificaciones.
A pesar de ello, existen algunas mejoras. El brillo máximo de la pantalla ha aumentado de 2.700 a 3.000 nits, el cristal frontal se ha actualizado de Gorilla Glass 3 a Gorilla Glass 7i, la carga rápida por cable pasa de 23W a 30W y la carga inalámbrica de 7.5W a 10W. La conectividad Bluetooth también se ha actualizado a la versión 6.0 (desde la 5.3) y, por primera vez en la serie A, se incluye la función de SOS por satélite, con dos años de servicio gratuito.
En cuanto al software, el Pixel 10a viene con Android 16 preinstalado y ofrece funciones de inteligencia artificial como Gemini Live, Circle to Search y Camera Coach, además de garantizar 7 años de actualizaciones. Junto con el smartphone, se lanzan también los Pixel Buds 2a en colores Berry y Fog.
La decisión de mantener el precio del Pixel 10a igual que el del modelo anterior, en un contexto de aumento de precios de los componentes de memoria, ha sido bien recibida. No obstante, se considera que, dado que comparte chip y cámara con el Pixel 9a, la actualización no resulta especialmente atractiva para los usuarios que ya posean el modelo anterior.
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