Una organización benéfica, fundada en el año 2000, comenzó su labor con proyectos de reforestación comunitaria en Kenia, Tanzania y Uganda. Sin embargo, pronto sus fundadores se percataron de una problemática subyacente que afectaba tanto a las personas como al medio ambiente.
Según declaraciones de Mr. Witt, la falta de acceso a la planificación familiar mantenía a las comunidades en un ciclo de pobreza y contribuía a la deforestación, ya que los habitantes dependían de la madera de los bosques locales para cocinar. «Me di cuenta de que esta necesidad insatisfecha de planificación familiar era algo que mantenía a la gente en la pobreza y estaba teniendo un impacto en el medio ambiente», explicó.
Ante esta realidad, la organización cambió su enfoque para centrarse en la educación sobre control de natalidad y atención médica para hombres y mujeres en estos países. Inicialmente, se encontraron con numerosos mitos y conceptos erróneos, especialmente entre los hombres. «Al principio hubo muchos mitos y conceptos erróneos, especialmente por parte de los hombres. Pero los tiempos están cambiando. La gente no puede seguir dividiendo sus tierras entre familias numerosas», comentó Mr. Witt.
El objetivo principal de la organización es claro: empoderar a las mujeres para que tengan la libertad de decidir cuántos hijos desean tener.
