Debate sobre el presupuesto de defensa en Taiwán: tensiones entre la autonomía industrial y las compras a Estados Unidos
El presupuesto destinado a la defensa nacional se ha convertido en el epicentro de una intensa disputa política en Taiwán, donde chocan diversas visiones sobre la estrategia de seguridad y el monto de la inversión necesaria para garantizar la protección del país.
Durante una cena con la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Taichung, la alcaldesa Lu Shiow-yen abordó la controversia sobre las propuestas de presupuesto. Al ser consultada sobre el impacto de la versión propuesta por el Kuomintang (KMT) —estimada en 380 mil millones de dólares más un monto adicional— frente a la autonomía de la defensa, Lu enfatizó que Taiwán es una democracia donde es natural que existan diferentes perspectivas sobre políticas públicas trascendentales.
La alcaldesa señaló que la postura del KMT aún no se ha definido formalmente y que el gobierno del Partido Progresista Democrático (DPP) tampoco ha cerrado el plan final, ya que las negociaciones en el Congreso continúan en curso.
Taichung como motor de la autonomía en defensa
En el marco de este debate, Lu Shiow-yen destacó el papel estratégico de Taichung como una ciudad pionera en el desarrollo de drones. Según la mandataria local, la ciudad posee una infraestructura industrial única que integra sectores de defensa, mecánica, óptica, inteligencia artificial, aeroespacial y chips, lo que permite avanzar hacia una verdadera autonomía en defensa.
Como ejemplo de este avance, mencionó a la empresa de defensa Han Shin, la más grande de Taiwán, y a la compañía de drones Thunder Tiger, la cual ya está realizando inversiones en Estados Unidos con el apoyo de entidades estadounidenses, subrayando que la autonomía defensiva no es un proyecto futuro, sino un proceso en marcha.
Críticas al costo y advertencias internacionales
Mientras tanto, el sector opositor ha manifestado fuertes críticas hacia el presupuesto propuesto por el gobierno. Su Chi cuestionó duramente la cifra de 1.25 billones, afirmando que con ese monto sería posible adquirir tres portaaviones y cuestionando por qué el armamento asimétrico de menor escala requeriría una inversión tan elevada.

Ante este escenario, el presidente Lai Ching-te ha hecho un llamado urgente al Yuan Legislativo para que brinde su apoyo a la versión del presupuesto de 1.25 billones, considerándola fundamental para la seguridad nacional.
Esta parálisis legislativa ha encendido alarmas fuera de la isla. Un exfuncionario estadounidense advirtió que el estancamiento de la ley de compras militares podría llevar a Washington a cuestionar la actitud y el compromiso de Taiwán con sus propios compromisos de defensa.
Controversias adicionales y presión política
El clima de tensión se ha extendido a otras áreas del ámbito político. El Nuevo Partido ha denunciado que algunos legisladores habrían mantenido reuniones secretas con la Asociación Americana en Taiwán (AIT), lo que representaría una violación de la Ley de Cabildeo. Al respecto, el Ministerio del Interior ha respondido que corresponde al propio Yuan Legislativo determinar la validez de dichas acusaciones.
En paralelo, el grupo parlamentario del KMT ha convocado a reuniones internas para discutir la viabilidad y los ajustes del proyecto de compras militares, buscando un equilibrio entre las necesidades de defensa y la sostenibilidad económica.
