El debate sobre la reforma de la ley de familia en Lituania continúa generando opiniones encontradas. Según Gentvilas, el referéndum propuesto representa tanto un intento de engañar a la ciudadanía como una forma de menosprecio al sentido común.
Por su parte, T. V. Raskevičius ha expresado su firme oposición a la iniciativa, argumentando que dicha reforma afectaría directamente la educación y los valores transmitidos a los niños, instando a la sociedad a reflexionar y manifestar su postura.
El europarlamentario Dainius Žalimas ha tomado una postura activa en el asunto, organizando una iniciativa dirigida a la Comisión Europea para cuestionar la compatibilidad de la propuesta con los principios europeos, afirmando que no permanecerá pasivo ante lo que considera un riesgo para los derechos fundamentales.
En una línea crítica similar, Žalimas ha advertido que la aprobación de la nueva definición de familia podría derivar en la eliminación de ciertas garantías jurídicas a nivel individual, planteando la pregunta de si se está priorizando una agenda ideológica sobre la protección de las personas.
Finalmente, Virginijus Sinkevičius ha llamado a la reflexión sobre quiénes están realmente preocupados por el bienestar de las familias lituanas, sugiriendo que el debate debería centrarse en soluciones concretas y en el respaldo efectivo a los hogares, más allá de discusiones simbólicas o políticas.
