Por qué los días no duran exactamente 24 horas según la ciencia

Los días reales fluctúan constantemente en milisegundos y segundos porque la duración de un día no es exactamente de 24 horas, según explica Xataka, debido a la rotación terrestre, los ciclos solares verdaderos y la propia velocidad de giro del planeta, que varía con el tiempo.

Según el Diccionario de la lengua española, un día corresponde aproximadamente al tiempo en que la Tierra da una vuelta completa sobre su eje. Esa palabra clave, «aproximadamente», marca la diferencia entre el tiempo civil que marcan nuestros relojes y la compleja realidad astronómica del planeta, tal como detalla Xataka.

Por qué el tiempo solar medio difiere del giro sideral de la Tierra

Si un día se midiera estrictamente como el tiempo que tarda la Tierra en girar 360 grados sobre su propio eje tomando las estrellas como referencia, duraría 23 horas, 56 minutos y 4,09 segundos, lo que en astronomía se conoce como día sidéreo. Conforme rota sobre su propio eje, el planeta se desplaza en su trayectoria anual alrededor del Sol cubriendo un avance aproximado de un grado cada día.

Para que el Sol vuelva a ocupar el mismo punto exacto en el cielo, el planeta debe completar algo más de 361 grados, un proceso que añade unos cuatro minutos adicionales. De ese cálculo surge el día solar medio, fijado convencionalmente en 86.400 segundos exactos —las 24 horas que estructuran el tiempo civil—, que funciona como un promedio del día solar verdadero registrado entre dos pasos consecutivos del Sol por el meridiano.

La ecuación del tiempo y el fenómeno del analema

El día solar verdadero no mantiene una duración constante a lo largo del año; puede oscilar entre unos 20 segundos más corto o unos 30 segundos más largo que la media.

  • La órbita elíptica de la Tierra, que acelera el planeta cerca del perihelio a principios de enero y alarga los días solares, generando el efecto contrario cerca del afelio en julio.
  • La inclinación del eje terrestre de unos 23,4 grados, que provoca que el movimiento aparente del Sol no sea uniforme durante todo el año.
leer más  Warzone: Guía Completa de Órdenes de Operador (Parte 8)

La combinación de estos dos factores dibuja el analema, esa característica figura en forma de ocho que proyecta el Sol en el cielo al fotografiar su posición a la misma hora del reloj desde un mismo lugar durante un año. La diferencia temporal entre lo que marcaría un reloj de sol y el tiempo solar medio de nuestros relojes recibe el nombre de ecuación del tiempo. Dicha brecha temporal supera los 16 minutos al comenzar noviembre y desaparece cuatro veces al año: en fechas aproximadas del 15 de abril, 13 de junio, 1 de septiembre y 25 de diciembre.

Cómo la velocidad de giro altera las mediciones temporales

El 5 de julio de 2024 se registró el día más corto desde la invención de los relojes atómicos, situándose 1,66 milisegundos por debajo de los 86.400 segundos.

A las variaciones orbitales se suma el hecho de que la propia rotación de la Tierra tampoco mantiene un ritmo constante. A largo plazo, la fricción de las mareas lunares frena el giro del planeta a un ritmo de unos 2 milisegundos por siglo. No obstante, desde el año 2020 la tendencia ha cambiado y la Tierra ha girado con mayor rapidez. Esta marca de 2024 volvió a rozarse durante el verano de 2025.

Para evitar que los relojes atómicos se desajusten frente a estos cambios de velocidad, históricamente se han empleado los segundos intercalares, cuyo último ajuste se introdujo a finales de 2016.

La Conferencia General de Pesas y Medidas decidió en 2022 abandonar este sistema a partir de 2035, una medida que podría requerir el primer segundo intercalar negativo de la historia si la actual aceleración del planeta persiste.

leer más  Cometa diurno: ¿Llegará o el Sol lo destruirá?

Sigue leyendo