Portugal continúa manteniendo importantes reservas de oro, acumulando cientos de toneladas. Esta práctica, que podría parecer inusual en la era moderna, tiene raíces históricas y estratégicas.
El país luso posee el décimo mayor depósito de oro del mundo, con aproximadamente 380 toneladas almacenadas en el Banco de Portugal. Esta cantidad representa una parte significativa de las reservas totales del país y se mantiene a pesar de las fluctuaciones en el mercado del oro y las cambiantes estrategias económicas globales.
La posesión de estas reservas de oro se remonta a la época colonial, cuando Portugal controlaba vastas regiones ricas en este metal precioso, especialmente en Brasil y África. A lo largo del tiempo, el oro se convirtió en un símbolo de estabilidad financiera y una herramienta para proteger la economía nacional frente a crisis externas.
Aunque el oro no genera rendimientos directos, se considera un activo refugio en tiempos de incertidumbre económica. Portugal, como otros países, utiliza sus reservas de oro para diversificar sus activos y fortalecer su posición financiera internacional.
La decisión de mantener estas reservas, en lugar de venderlas para obtener ganancias a corto plazo, refleja una estrategia a largo plazo basada en la seguridad y la estabilidad económica. El Banco de Portugal considera que el oro sigue siendo un componente esencial de sus reservas, proporcionando una protección valiosa contra la inflación y las fluctuaciones monetarias.
