El examen de beta hCG es una herramienta fundamental para detectar y monitorear el embarazo. Este análisis mide la cantidad de beta hCG, una fracción del hormônio hCG que se produce casi exclusivamente durante la gestación a partir de la implantación del embrión en el útero. Gracias a su estructura química única, los tests de embarazo se basan en este componente, ya que el alfa hCG, otra fracción del mismo hormônio, puede generar falsos positivos por su similitud con otras sustancias del organismo.
El hCG es sintetizado por el trofoblasto, la estructura que da origen a la placenta, y puede detectarse tanto en sangre como en orina. Su función principal es mantener el embarazo durante el primer trimestre, inhibiendo el ciclo menstrual. En un embarazo normal, la concentración de hCG se duplica cada dos días, alcanzando su pico entre las semanas 11 y 13. Después de la semana 20, los niveles disminuyen hasta un 80% y se mantienen estables hasta el parto.
Este examen no solo confirma la gestación, sino que también brinda información valiosa sobre la edad gestacional y puede ayudar a identificar posibles complicaciones que afecten el desarrollo fetal o la salud materna.
