Petruţa Bălănoiu comparte su experiencia personal, reconociendo que, a pesar de tener antecedentes familiares de cáncer, pospuso realizarse chequeos regulares, priorizando siempre el bienestar de los demás. “La enfermedad llegó acompañada de otros problemas – osteoporosis como efecto del tratamiento, algunas complicaciones cardíacas probablemente por el estrés, y problemas endocrinológicos, además de estar en menopausia desde hace algunos años…”, relata Bălănoiu. Sin embargo, esta experiencia la llevó a una mayor autoconciencia y a comprender la importancia de priorizarse a sí misma, algo que a menudo las mujeres de su generación tienden a postergar.
Descubrir el cáncer fue un shock, pero también un punto de inflexión. “Me di cuenta de la importancia del apoyo de los demás, pero sobre todo, de cuidarme a mí misma. Ahora siento que no le tengo miedo a nada. ¡Me ha dado confianza para superar cualquier cosa!”, afirma. Bălănoiu, quien se describe como una persona tímida, destaca la importancia de la prevención y lamenta que algunas conocidas con nódulos en las mamas no se realicen mamografías.
Según estudios, el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad, siendo más común en mujeres mayores de 50 años y en la menopausia. Se recomienda especialmente que las mujeres entre 50 y 70 años se realicen exámenes de detección anuales.
