La sombra de Jeffrey Epstein continúa persiguiendo a la realeza británica. La policía del Reino Unido ha anunciado que está “examinando” información que sugiere que el príncipe Andrew, ahora ex-príncipe, pudo haber compartido datos confidenciales con el depredador sexual mientras se desempeñaba como enviado especial para el comercio en 2010.
La confirmación policial, comunicada a la Agencia France-Presse (AFP), se produce tras la difusión de correos electrónicos relacionados con el caso Epstein por parte del Departamento de Justicia de Estados Unidos. Las autoridades de Windsor declararon que están revisando la información “de acuerdo con nuestros procedimientos habituales”.
Este nuevo capítulo en el escándalo se suma a las controversias que ya han salpicado a la familia real. En octubre pasado, el rey Carlos III tomó la decisión sin precedentes de despojar a su hermano menor de todos sus títulos reales y de obligarlo a abandonar su residencia en Windsor, en respuesta a las crecientes acusaciones.
La información que sale a la luz de manera gradual solo ha intensificado las sospechas sobre la posible implicación del príncipe Andrew en la red de tráfico sexual orquestada por Epstein. La investigación policial busca determinar si hubo alguna violación de la ley por parte del ex-príncipe.

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