Las vías del tranvía en Milán son un punto de conflicto recurrente para los ciclistas locales, quienes denuncian desde hace tiempo las condiciones de las calles donde circulan. El problema radica en la presencia constante de losas de piedra pulida irregulares que rodean los carriles de los tranvías, generando un entorno inestable para quienes se desplazan en bicicleta.
Además, la frecuente presencia de mobiliario urbano —como señales, postes o barreras— agrava la situación, obligando a los ciclistas a esquivar obstáculos o reducir su velocidad para evitar accidentes. Esta combinación de factores convierte a las zonas con tranvías en áreas de alto riesgo, especialmente en épocas de mayor afluencia de ciclistas.
Aunque las autoridades han implementado algunas mejoras en infraestructura, los usuarios siguen señalando la necesidad de soluciones más efectivas para garantizar la seguridad de todos los modos de transporte en la ciudad.
