La tensión ha escalado en Bruselas debido a una serie de protestas contra los recortes presupuestarios en la educación de habla francesa. Las manifestaciones, impulsadas principalmente por estudiantes, han derivado en incidentes graves, incluyendo la irrupción de manifestantes en el Parlamento de la Comunidad Francesa.
Durante estas jornadas de protesta, se han registrado aproximadamente diez detenciones. Asimismo, la inestabilidad llegó hasta las sesiones oficiales, donde una reunión plenaria fue interrumpida por un grupo de unos quince estudiantes. Los manifestantes denunciaron la situación actual con consignas en contra del liberalismo y la denominada «uberización» del sistema.
Este clima de conflicto se produce mientras los partidos MR y Les Engagés mantienen su determinación de avanzar con una reforma educativa que ha sido duramente criticada y combatida por diversos sectores.
En el marco de estos acontecimientos, Conner Rousseau se pronunció sobre lo sucedido tras una de las manifestaciones en la capital belga. En relación a la calificación de «krapuul» (canallas) surgida durante los hechos, Rousseau manifestó haber sentido compasión por los agentes de policía presentes en la jornada.
