La inflación en Chile registró una variación mensual de 0,4% en septiembre, situando la tasa acumulada en 4% y la anual en 4,1%, según los datos entregados por el Instituto Nacional de Estadísticas. Aunque el resultado quedó levemente por debajo de lo previsto por el mercado, mantuvo la cifra por encima de la meta del Banco Central.
El Índice de Precios al Consumidor volvió a evidenciar las presiones que enfrentan los hogares chilenos, impulsado principalmente por los valores de los alimentos y del transporte. Ocho de las trece divisiones de la canasta presentaron incidencias positivas en el noveno mes del año, destacando el incremento de 0,6% en alimentos y bebidas no alcohólicas y de 0,9% en transporte, este último presionado por los costos de los combustibles según los registros oficiales.

El impacto en los alimentos y el costo de vida cotidiano
Detrás de las cifras macroeconómicas, el incremento de precios se traduce en una pérdida directa de poder adquisitivo para las familias. El economista Jaime Bastías, de la Universidad Finis Terrae, advirtió sobre la merma en el presupuesto diario de los consumidores al analizar el avance inflacionario.
El impacto no se distribuye de manera uniforme en la población. De acuerdo con el análisis académico, el encarecimiento afecta con mayor fuerza a los sectores de menores ingresos, cuya canasta de consumo está concentrada en productos básicos como alimentos, los cuales registraron alzas notables en hortalizas como la papa y la lechuga debido a lluvias.
Dentro de los rubros más relevantes del mes destacaron las frutas y verduras que subieron un 3,9%. El economista senior del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales, Juan Ortiz, explicó que estas incidencias en alimentos y bebidas no alcohólicas, junto con las de transporte, terminan incidiendo más al alza en la variación intermensual del IPC de septiembre.
Por su parte, Maximiliano Villalobos, investigador de la Uandes, detalló que la cifra general se ubicó levemente por debajo de la expectativa predominante entre los analistas, mientras que el académico Juan Luis Oyarzo advirtió sobre las repercusiones en el poder adquisitivo de los hogares en un contexto de debilitamiento de la actividad económica y del mercado laboral.

Los combustibles y la tensión entre Hacienda y el Banco Central
El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, admitió que el avance mensual confirma la vigencia de las presiones inflacionarias, atribuyendo parte del impacto a las Fiestas Patrias y a los factores externos que encarecieron los combustibles. Asimismo, el analista económico de BTG Pactual Chile, Martín Gutiérrez, advirtió que la prolongación del conflicto en Medio Oriente, los elevados precios del petróleo, la depreciación del tipo de cambio y las lluvias recientes mantienen el balance de riesgos sesgado al alza, esperando un cierre anual por sobre el 5%.
Frente a este escenario, el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, defendió las proyecciones del Gobierno pero remarcó que el control de los precios corresponde al ente emisor. El secretario de Estado señaló que la inflación en el IPC es una responsabilidad del Banco Central
y apuntó a que deben adoptarse las medidas monetarias necesarias para mantener el indicador a raya, aunque reconoció que cumplir la meta oficial de 3,8% para el cierre de 2026 resulta desafiante.
Las declaraciones de Quiroz reabrieron el debate en torno a los límites institucionales y la autonomía del Banco Central, organismo consagrado por ley para velar por la estabilidad de la moneda con una meta del 3% anual.
Proyecciones del mercado y el ajuste en la Unidad de Fomento
Mientras el Banco Central proyecta que la inflación convergerá hacia su meta en el segundo trimestre de 2027, las expectativas privadas para el cierre del presente año varían entre el 4,5% y el 5%. Entidades como Santander y Scotiabank advierten que los riesgos externos y la depreciación del tipo de cambio mantienen los precios bajo presión. Priscila Robledo, economista jefa de Fintual, estimó un cierre de 4,6% para diciembre y recordó que octubre es un mes típicamente de alta inflación, mientras que Vittorio Peretti, economista de Banco Itaú, proyecta un 4,7% considerando los aumentos de combustibles bajo el mecanismo del MEPCO.

Para los hogares, uno de los efectos inmediatos de este índice se observará en los compromisos calculados en moneda indexada. Se estima que la Unidad de Fomento experimentará un reajuste de $164 en el mes, llegando a $41.295,5 al 9 de noviembre de 2026, afectando directamente créditos hipotecarios, planes de salud, colegiaturas y seguros.
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