El satélite DAMPE (Dark Matter Particle Explorer) ha revelado detalles cruciales sobre el origen de los rayos cósmicos, proporcionando mediciones directas de los espectros de carbono, oxígeno y hierro desde aproximadamente 20 gigavoltios hasta alrededor de 100 teravoltios (60 teravoltios para el hierro). Estos datos, recopilados durante nueve años en órbita, han permitido detectar por primera vez suavizamientos espectrales distintos en estos espectros.
Según investigaciones publicadas en la revista Nature, estos suavizamientos espectrales parecen ocurrir universalmente a una rigidez de alrededor de 15 teravoltios, al combinar los espectros actualizados de protones y helio. Un aspecto significativo del estudio es que se ha rechazado la hipótesis de un suavizamiento dependiente de la masa nuclear con un nivel de confianza superior al 99.999%.
Este hallazgo es importante porque, en la mayoría de las teorías de aceleración o propagación de partículas, las características de los espectros de rayos cósmicos debido a límites de aceleración o cambios de fase de propagación son dependientes de la carga. Alternativamente, un escenario de interacción esperaría características espectrales dependientes de la masa. La confirmación de cuál de estas relaciones se manifiesta en la naturaleza ha sido un desafío debido a la dificultad de medir los espectros de partículas individuales a energías muy altas.
Los investigadores sugieren que estos resultados podrían interpretarse a través de diversas teorías, incluyendo la existencia de una fuente de rayos cósmicos cercana o a través de modelos que consideran los efectos de la propagación. El satélite DAMPE, lanzado en diciembre de 2015, continúa proporcionando datos valiosos para comprender mejor el origen y la naturaleza de estos fenómenos cósmicos.
