Hace casi 30 años, las autoridades del Libro Guinness de los Récords dejaron de registrar intentos de permanecer despierto por períodos extremadamente largos. Por lo tanto, el récord de Robert McDonald de 18 días, 21 horas y 40 minutos de insomnio autoimpuesto permanecerá imbatible para siempre.
Esta decisión se basó en una combinación de factores técnicos (es difícil detectar con precisión los breves lapsos de “microsueño” durante un intento de récord), éticos (existe un trastorno genético raro que causa insomnio potencialmente récord, pero también puede ser fatal) y, simplemente, lógicos (la privación del sueño, al igual que la deshidratación, se vuelve muy peligrosa rápidamente, por lo que quizás no sea aconsejable incentivarlo).
