Durante un juicio en Estados Unidos, un abogado argumentó que plataformas como YouTube e Instagram fueron diseñadas intencionalmente para generar adicción en el cerebro de los niños. La acusación se centra en la supuesta manipulación de los algoritmos y las funciones de estas redes sociales para mantener a los usuarios jóvenes enganchados.
El caso involucra a Mariano Janin y George Nicolaou, y a padres que buscan responsabilizar a las compañías por los efectos negativos que la adicción a estas plataformas podría estar teniendo en sus hijos.
La defensa argumenta que las empresas conocían el potencial adictivo de sus productos y, a pesar de ello, priorizaron el crecimiento de la base de usuarios y la generación de ingresos por encima del bienestar de los menores.
Esta línea de argumentación plantea serias preguntas sobre la ética en el diseño de tecnologías dirigidas a audiencias jóvenes y la necesidad de regulaciones más estrictas para proteger a los niños de los posibles daños asociados con el uso excesivo de redes sociales.
